
Madrid, 3 de junio de 2025. Madrid, generosa, recibió a Leonardo Padura (La Habana, 1955) con un calor terrible para que se sintiera como en casa. Su hogar es la capital cubana, donde sigue viviendo en la casa en la que nació. «Cuando vengo a Madrid y siento el calor, digo: me gusta más el calor de La Habana. Allí es húmedo, aquí es muy seco. Pero el calor aquí se disfruta de una manera en que todo el mundo está en la calle y eso hace que sea mucho más agradable estar aquí en estos momentos, a pesar de sufrir el calor.», cuenta Padura un rato antes de ofrecer su ponencia en el «Ciclo con Otra Mirada, Literatura y Enfermedad: La memoria y el olvido: psicología de la supervivencia», una charla organizada por la Fundación Ciencias de la Salud y la Residencia de Estudiantes –y que tuvo lugar el pasado jueves. Tras «Ir a La Habana» (Tusquets, 2024), publica una nueva novela este septiembre.
Hay casi 40.000 cubanos en Madrid ahora. ¿Vienen a olvidar?
Vienen a buscar otra vida. El olvido llega o no llega, depende mucho de las personas. Tengo una novela que se llama «Como polvo en el viento» (2020, Tusquets), que hablo de las diferentes actitudes de los cubanos que han emigrado. Hay algunos que vienen aquí a España, algunos quieren olvidar y otros no. Eso depende mucho de las personas, de su circunstancia, y sobre todo también mucho de cómo se puedan insertar en una nueva realidad. Siempre la emigración es dramática: implica que tienes que hacer una serie de aprendizajes para insertarte en ese otro universo, y no todas las personas tienen la misma capacidad de hacerlo y sobre todo no todas las personas tienen la misma posibilidad de hacerlo.
¿Y usted cuando viene a Madrid, a qué viene? ¿Tiene algún rincón que haya hecho suyo?
Yo cuando vengo a Madrid vengo normalmente a trabajar. Cuando voy a estar más o menos descansando, me voy a la costa de Cataluña, porque para mí la única condición que tiene estar en un momento de vacaciones o de relajación tiene que ver con el mar. Si no tengo mar, no tengo eso. Vengo a Madrid a ver los amigos, y la zona que me gusta es la zona más o menos del Bernabéu, donde generalmente voy a parar. Allí estoy empadronado incluso. Sé cuáles son los restaurantes que tienen mejor calidad-precio, sé moverme en los autobuses, en el metro.
¿Qué echa de menos de La Habana cuando está aquí?
Mi casa. Tengo una relación muy visceral con ese sitio. Yo vivo en la misma casa donde nací, ahí está mi madre todavía, con sus 97 años. Y tengo mi biblioteca, mis libros, mi patio, mis matas de plátano, de mango, y ahí hago una vida lo más normal posible. Porque cuando estamos de viaje en estas giras de promoción, un día estás en un lado y otro día estás en el otro. Ahora mismo nos salimos de Cuba y fuimos a Estonia. De Estonia fuimos a Portugal, estuvimos en Oporto, en Lisboa. De ahí nos fuimos a Barcelona, de Barcelona aquí a Madrid. Ahora el domingo nos vamos allá a esa costa catalana, pero a trabajar porque estoy ya haciendo la revisión final de la novela nueva que sale en septiembre pero después nos vamos a Rumania, de Rumania a Grecia y así. Entonces, añoro mucho ese espacio fijo donde todo está con un cierto orden, que se parece bastante al desorden, pero que es mi orden.
Entrevista completa en: Leonardo Padura: «Siempre la emigración es dramática: implica aprendizajes para insertarte en otro universo»